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miércoles, 27 de julio de 2016

Etapas de mi recuperación

Hace unos días ya me venia diciendo que era el momento de contar como me ha ido...

Después del aborto estuve muy mal. Muy, pero que muy mal. Tanto y tan obsesionada que tuve que decirme: "Basta! Necesito desconectar de todo esto!"
Y lo hice, pero lo hice no sin antes mover cielo y tierra para que me hicieran las dichosas pruebas de coagulación. Éstas que no te hacen hasta que hayas pasado por 3 abortos.
La idea de tener que pasar por esto 2 veces más hasta poder hacerme estas pruebas me mataba, así que decidí ir a buscar un médico que me las mandara.

El primer ginecólogo me las negó porque por protocolo aún no me tocaba. Decía que ha sido solo un aborto y que le puede pasar a cualquiera.
- Joputa tio, si las voy a pagar! No lo entiendo.

Así que me fui a un hematólogo, le conté pelos y señales y me las solicitó sin ningún problema (en otra entrada hablaré de ellas).

Una vez dejada las pruebas bien ataditas, llegó mi necesitada desconexión total...
nada de entradas en el blog, nada de #infertilpandy, nada de investigar pruebas en internet...
... y ahora que ha pasado el tiempo, identifico perfectamente las fases por las que pasé.

Al principio me negaba, luego me aislé, sentía pena, mucha pena, iba llorando por los rincones, sentí rabia, ira (aun recuerdo el puñetazo que le di a una mesa haciéndome bastante daño) y ahí me di cuenta que necesitaba ayuda de verdad. Llamé a la psicóloga.
Y fue lo mejor que pude hacer. Me ha ayudado muchísimo en estos dos meses de terapia. Me dijo que estaba pasando por una depresión leve y que ahora estoy en fase de aceptación.

Y en resumen, Un duelo en toda regla : Negación - Aislamiento - Ira - Depresión - Aceptación


 


Mis avances, mi ahora y mi regreso: 
  • He vuelto a sonreír y ser amable.
  • Me han vuelto a importar otras cosas dejando el tema infertilidad/embarazos a un segundo plano.
  • Voy a intentar no ver los tratamientos como una lucha sino como oportunidades.
  • He aprendido que tendemos a idealizar el futuro. Este no será perfecto, aunque tampoco será lo más malo.
  • Quiero ver las cosas desde otro punto de vista y valorar las cosas buenas que tengo (que son muchas).
  • He aprendido que las cosas son como son, que no porque me sofoque más van a cambiar.
  • Se que el futuro será igual independientemente de si ahora lloro, siento ansiedad o miedo.
  • Y quiero confiar en los médicos, sin querer intentar saber más que ellos.

Quizás estoy en una fase de derrota/frustración, pero me siento harta de pasarlo mal o de sentirme responsable de lo que me ocurra. Harta de querer controlarlo todo porque al final las cosas serán como la vida te lo de. Hay cosas, que nunca controlaremos.

Y ando en plan "ZEN". ¿Será que sentí tanta rabia que ahora estando normal me creo que estoy ZEN?
¿Y que coño es sentirse ZEN, en paz? No lo se exactamente... pero suena bien!

Seguiremos con nuestras OPORTUNIDADES en Septiembre!

 
 

PD: A mi Pequeñ@: No se si algún día estarás con nosotros, haremos cuanto podamos para que así sea. Ven cuando quieras. Te estaremos esperando.


lunes, 15 de febrero de 2016

Hace cuatro años...

Todavía recuerdo cuando creía que esto seria coser y cantar. Todavía recuerdo hace cuatro años cuando pensaba que con un simple revolcón y un buen descanso conseguiríamos lo que la gente consigue en una simple noche loca.

Poco a poco, con rabia, decepción, resignación, pena y miedo me voy dando cuenta que no, que esto no funciona así, o al menos para nosotros.

Esto se esta haciendo mucho más duro de lo que nunca me pude llegar a imaginar.

Ya llevo seis tratamientos que se dicen pronto y nada, ningún éxito, no han servido para nada. Sigo igual, aunque si, psicologicamente más destrozada.

Consultas, pruebas, pastillas, pinchazos, parches, más consultas, más pastillas, más pinchazos, más parches, pruebas, quirófano, anestesia, mas pruebas dolorosas, otra vez quirofano, anestesia, analíticas, pruebas bien, pruebas mal, tratamientos, mas pruebas, mejoras, empeoras y vas....simplemente vas y ya pierdes el control de todo.

Comienzas a darte cuenta que la cosa funciona comprando mucha loteria y en esperar que toque sin que nadie te pueda explicar porqué no toca.... y va doliendo más, cada vez más...

Luego, cuando dejan de dolerte los pinchazos, dejan de dolerte los ovarios inflamados de tanto tratamiento, te olvidas de las veces que te han dormido sin saber si te despertarás y tu mente borra aquellas pruebas dolorosas donde te arrancan un trozo para analizar... cuando todo eso se te ha olvidado, entonces llega el otro dolor, el del alma. Ese dolor de cada fracaso, de cada intento donde pones lo maximo de ti y que se desmorona delante tuya sin poder explicar porqué.

Y si, estoy agotada, agotada de cada espera, agotada de cada prueba, de las incertidumbres, del estrés que supone cada avance, cada retroceso, cada resultado, agotada de la preocupación,  agotada de cada ilusión en vano y agotada de tener esperanzas en algo y ver que nunca llega.

Pero si esto parece poco, cuando ya no puedes más... y cuando sientes que debes desahogarte y compartir tus sentimientos con alguien, va y te dice que solo tienes que relajarte que si piensas negativo nunca lo conseguiras, que la mente hace mucho. (Los cojones! ahora resulta que no nos embarazamos por como pensamos, más culpa para nosotras)

No se cuanto mi cuerpo y mente estarán dispuestos a aguantar.
No se cuanto.
Solo se que cuando ya has soltado todas las lagrimas y te quedas seca de tanto llorar de impotencia, ves que no tienes otra que volver a empezar.