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lunes, 15 de febrero de 2016

Hace cuatro años...

Todavía recuerdo cuando creía que esto seria coser y cantar. Todavía recuerdo hace cuatro años cuando pensaba que con un simple revolcón y un buen descanso conseguiríamos lo que la gente consigue en una simple noche loca.

Poco a poco, con rabia, decepción, resignación, pena y miedo me voy dando cuenta que no, que esto no funciona así, o al menos para nosotros.

Esto se esta haciendo mucho más duro de lo que nunca me pude llegar a imaginar.

Ya llevo seis tratamientos que se dicen pronto y nada, ningún éxito, no han servido para nada. Sigo igual, aunque si, psicologicamente más destrozada.

Consultas, pruebas, pastillas, pinchazos, parches, más consultas, más pastillas, más pinchazos, más parches, pruebas, quirófano, anestesia, mas pruebas dolorosas, otra vez quirofano, anestesia, analíticas, pruebas bien, pruebas mal, tratamientos, mas pruebas, mejoras, empeoras y vas....simplemente vas y ya pierdes el control de todo.

Comienzas a darte cuenta que la cosa funciona comprando mucha loteria y en esperar que toque sin que nadie te pueda explicar porqué no toca.... y va doliendo más, cada vez más...

Luego, cuando dejan de dolerte los pinchazos, dejan de dolerte los ovarios inflamados de tanto tratamiento, te olvidas de las veces que te han dormido sin saber si te despertarás y tu mente borra aquellas pruebas dolorosas donde te arrancan un trozo para analizar... cuando todo eso se te ha olvidado, entonces llega el otro dolor, el del alma. Ese dolor de cada fracaso, de cada intento donde pones lo maximo de ti y que se desmorona delante tuya sin poder explicar porqué.

Y si, estoy agotada, agotada de cada espera, agotada de cada prueba, de las incertidumbres, del estrés que supone cada avance, cada retroceso, cada resultado, agotada de la preocupación,  agotada de cada ilusión en vano y agotada de tener esperanzas en algo y ver que nunca llega.

Pero si esto parece poco, cuando ya no puedes más... y cuando sientes que debes desahogarte y compartir tus sentimientos con alguien, va y te dice que solo tienes que relajarte que si piensas negativo nunca lo conseguiras, que la mente hace mucho. (Los cojones! ahora resulta que no nos embarazamos por como pensamos, más culpa para nosotras)

No se cuanto mi cuerpo y mente estarán dispuestos a aguantar.
No se cuanto.
Solo se que cuando ya has soltado todas las lagrimas y te quedas seca de tanto llorar de impotencia, ves que no tienes otra que volver a empezar.


viernes, 13 de noviembre de 2015

La que yo era

No se donde estará, no se qué le pasa, pero se esconde.
 
Y tengo que reconocer que se ha fugado. Desde que ha ido entrando en este mundo de la infertilidad, ya no esta, no existe, porque ya es otra.
 
Cada día busco a la que yo era antes, la que siempre sonreía o la que ponía la radio en el coche a todo volumen mientras agarraba el volante y movía sus hombros cantando. La echo tanto de menos...
Recuerdo siempre las ganas que tenía de que llegara una fiesta, una feria, un encuentro con amigos, con familiares, con conocidos... cualquier excusa le valía para ponerse cualquier trapito y salir a pasar un buen rato.
 
También recuerdo aquella alegría que le daba cuando alguna amiga o prima se quedaba embarazada Sentía tanta emoción por ellas, que se volcaba en todo lo que les pudiera ayudar. Un video, una foto, un regalo....
 
Ahora todo es tan diferente...
 
Podéis llamarme cobarde, podéis llamarme tonta, exagerada, pero vivo cada día con un dolor dentro de mi que no existen suficientes palabras para explicarlo. Me duele demasiado pensar que nunca seré madre.
Me siento que he fallado. Tanto a mi misma como a Marido y en el proyecto de familia que bien se encarga la iglesia de recordarte cuando te casas. Y definitivamente siento que mi proyecto es una mierda.
 
Ahora todos los días consisten en:
  • Contar cuanto queda para la siguiente visita médica.
  • Cuando podré continuar con otro tratamiento.
  • Asumir los fallos de los tratamientos previos.
  • Qué prueba puedo realizarme más.
  • Cuando será la siguiente regla con esperanza de que nunca llegue.
  • Asumir cada mes que no ha podido ser.
  • Cumplir con los deberes obligatorios en el "calendario ovular".
  • No olvidar cada día las vitaminas.
  • Qué puedes conocer nuevo en internet sobre tus problemas diagnosticados.
  • Hacer todo lo posible por mejorar en tu diagnostico.
  • Qué te contará nuevo tu amiga de la #infertilpandy que tiene el mismo problema que tu.
  • Qué pruebas le habrán hecho o qué se habrá tomado para solucionarlo.
  • Qué le han detectado a ella por si puede ser el motivo.
  • Correr a buscar un médico a ver que opina de tus descubrimientos, dudas y miedos.
  • Llorar de impotendia un día si y otro no.
En definitiva, una lucha continua por nadar a contra-corriente.

Y porque aunque parezcamos unas locas con este tema, la culpa no la tenemos nosotras, no, la tiene este maldito tema de la infertilidad al que aún le quedan mucho por investigar.
 
Esta tarde mi familia ha ido a ver a una prima que acaba de tener su bebe. Y no he podido. No he tenido las fuerzas necesarias para afrontar todo esto e ir a ver al bebé. No he podido, no.
El dolor se ha hecho tan grande que he preferido no asistir. Porque sé que si voy, después vuelvo a casa sin poder parar de llorar y porque después no podré dormir preguntándome una y otra vez porqué yo no puedo.
Sé que las mamás después se sentirán dolidas si no las voy a visitar, pero, ¿alguien piensa en mi? ¿alguien sabe el dolor que se siente? Es como meter un dedo en la llaga y retorcerlo hasta más no poder. ¿Alguien va a protegerme o evitar que yo sienta ese dolor? No, pues debo protegerme y evitar las cosas que me hagan daño.
Llámenme cobarde si queréis, pero así consigo ser un poco más feliz dentro de esta noria que no para de dar vueltas hasta terminar vomitando.
 
Y la verdad, no tengo muchas ganas de salir, ni muchas ganas de relacionarme con gente.
¿Quizás porque todos van formando su familia y me recuerdan indirectamente que yo no puedo formarla? ¿quizás porque no paran de comentarme esta o aquella está embarazada? o ¿quizás porque tampoco me siento muy apoyada con quienes lo saben?
 
No lo se, pero definitivamente la de antes ya no está, no existe, ya es otra.
 
No se donde estará, no se que le pasa, pero se esconde.